La Extensa y Lujosa Colección Automotriz del Rey Mohammed VI de Marruecos
La fascinación por los automóviles de lujo es una constante entre las figuras de alto poder adquisitivo, pero pocos alcanzan la magnitud de la colección del monarca marroquí, el Rey Mohammed VI. Su vasta adquisición, que se extiende a lo largo de 600 vehículos repartidos en una docena de suntuosos palacios, no solo es un testamento de su riqueza, sino también de una pasión automotriz heredada y cultivada a lo largo de generaciones. Esta impresionante flota requiere un equipo de más de un centenar de personas dedicadas exclusivamente a su mantenimiento y cuidado, asegurando que cada pieza de esta joya automotriz permanezca en condiciones impecables.
La afición por los coches en la Casa Real Alauita no es reciente; tiene sus raíces en el abuelo del actual monarca, Mohammed V, quien fue el pionero en la conformación de esta fastuosa colección. Su predilección inicial se inclinaba hacia los vehículos de origen norteamericano, con modelos de Ford y Cadillac, así como prestigiosas marcas británicas como Rolls-Royce y Bentley. Posteriormente, Hassan II, padre de Mohammed VI, expandió significativamente el garaje real, incorporando una considerable cantidad de vehículos Mercedes. Mohammed VI, continuando con esta estirpe de entusiastas automovilísticos, ha sumado a la colección algunos de los deportivos más codiciados del planeta, incluyendo creaciones de Ferrari y Porsche. Curiosamente, a pesar de su estatura, que le impide conducir cómodamente ciertos modelos deportivos, su interés por ellos sigue siendo palpable, demostrando su afición visitando las sedes de fabricantes para probar sus novedades, aunque sea desde el asiento del copiloto.
Entre las joyas más exclusivas de su inventario se encuentra un Mercedes McLaren SLR, una rareza automotriz de la que solo se produjeron 1.700 unidades a nivel global. Marcas como Aston Martin, con modelos como el Vanquish y el DB7, también ocupan un lugar privilegiado en su colección. Se rumorea que para el mantenimiento de su DB7, el vehículo era enviado directamente a la sede de Aston Martin en el Reino Unido a bordo de un avión de la fuerza aérea marroquí. Aparte de los deportivos, su flota se complementa con una variedad de vehículos más espaciosos, como Mercedes, Aston Martin y Jaguar, que ofrecen una mayor comodidad para su conducción personal.
La diversidad de la colección de Mohammed VI se extiende a una robusta selección de todoterrenos, con ejemplares como el Range Rover Sport Supercharged y el Range Rover Vogue, aptos para distintas aventuras y necesidades de movilidad. Tampoco faltan las limusinas de ultra lujo, destacando varias unidades del Mercedes 600 Pullman, reconocido por su excepcional calidad de construcción, blindaje y motor V12. La colección alcanza su cénit con el Laraki Sahara, un superdeportivo fabricado en Marruecos, equipado con un motor V12 de 1.500 CV y valorado en aproximadamente 2 millones de dólares, del cual el monarca posee las dos únicas unidades existentes.
En resumen, la colección automotriz del Rey Mohammed VI es una manifestación de una herencia familiar, una afición personal profunda y un símbolo de lujo y estatus inigualables, reflejando una dedicación a la excelencia y la ingeniería automotriz a través de los años.